jueves, 11 de agosto de 2011

EL ASESINO DE MUÑECAS (1975)

Día de estreno (3-2-1975) Día critica (6-2-1975)

Esperábamos con cierto interés esta película que ya había sido presentada a una considerable parte de la crítica, en sesión especial, durante el último festival de cine de San Sebastián. Es un filme trémulo, apasionante y desorbitado, que se sigue con interés, pero sin conseguir esquivar graves reservas .El realizador, que es también argumentista y autor del guión, se le ha ido manifiestamente a mano en lo delirante y espasmódico. Le trama se centra en un caso de doble personalidad, fuertemente dramática, como suelen serlo estos casos freudianos. La acción se supone transcurrida en Francia, en una gran mansión señorial, cerca de Montpellier. El joven PauI, hijo del jardinero de la suntuosa residencia, con amplio y fastuoso jardin de unos aristócratas, sufre las consecuencias del trauma que le produjera en su infancia el hecho de que su madre, al perder una niña, le hiciese pasar al muchacho por la muerta, vistiéndolo con ropas femeninas y haciéndole jugar con muñecas. Este caso clínico es posible, e incluso no es raro. Pero las derivaciones que adquiere en este filme son disparatadas, ajenas a toda posible verosimilitud —incluso la más convencional— y rebasan los efectos de un caso semejante. Paul, no es sólo una víctima de la doble personalidad, sino sencillamente un loco delirante, un esquizofrénico sangriento, en pleno desvarío. Ocurre, en consecuencia, que la película que en un principio nos parece inteligente y ambiciosa, degenere rápidamente hacia un corriente y moliente relato de terror, ni peor ni mejor que tantos otros. La circunstancia de que el realizador, Skaife, haya sido también autor del guión, le han impedido ver lo que había en la cinta de excesivo, desorbitado y falso. La sobrecarga de alucinaciones, pesadillas, fantasías oníricas, etc, terminan por restarle al filme fuerza y atracción, cuando, según parece, lo que se intenta con este derroche de fantasmagorias es lo contrario. Los intérpretes están a la altura del filme. David Rocha, en la figura de Paul, revela un cierto brío, pero le faltan otras cualidades. La joven y atractiva Inma de Santi se limita a cumplir con cierta discreción. Mucho mejor está en su repelente papel la experta y sugestiva Helga Liné, y con su dinamismo habitual Elisenda Ribas. La película ha sido rodada en lugares de Barcelona y otras zonas próximas, como el Parque Güell, el de la Ciudadela, Castelldefels y Sitges. La música de Santisteban subraya con acierto muchos momentos de la proyección, y la fotografía es siempre excelente.—A. MARTÍNEZ TOMAS





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