Día
de estreno (3-2-1975) Día critica (6-2-1975)
Esperábamos
con cierto interés esta película que ya había sido presentada a
una considerable parte de la crítica, en sesión especial, durante
el último festival de cine de San Sebastián. Es un filme trémulo,
apasionante y desorbitado, que se sigue con interés, pero sin
conseguir esquivar graves reservas .El realizador, que es también
argumentista y autor del guión, se le ha ido manifiestamente a mano
en lo delirante y espasmódico. Le trama se centra en un caso de
doble personalidad, fuertemente dramática, como suelen serlo estos
casos freudianos. La acción se supone transcurrida en Francia, en
una gran mansión señorial, cerca de Montpellier. El joven PauI,
hijo del jardinero de la suntuosa residencia, con amplio y fastuoso
jardin de unos aristócratas, sufre las consecuencias del trauma que
le produjera en su infancia el hecho de que su madre, al perder una
niña, le hiciese pasar al muchacho por la muerta, vistiéndolo con
ropas femeninas y haciéndole jugar con muñecas. Este caso clínico
es posible, e incluso no es raro. Pero las derivaciones que adquiere
en este filme son disparatadas, ajenas a toda posible verosimilitud
—incluso la más convencional— y rebasan los efectos de un caso
semejante. Paul, no es sólo una víctima de la doble personalidad,
sino sencillamente un loco delirante, un esquizofrénico sangriento,
en pleno desvarío. Ocurre, en consecuencia, que la película que en
un principio nos parece inteligente y ambiciosa, degenere rápidamente
hacia un corriente y moliente relato de terror, ni peor ni mejor que
tantos otros. La circunstancia de que el realizador, Skaife, haya
sido también autor del guión, le han impedido ver lo que había en
la cinta de excesivo, desorbitado y falso. La sobrecarga de
alucinaciones, pesadillas, fantasías oníricas, etc, terminan por
restarle al filme fuerza y atracción, cuando, según parece, lo que
se intenta con este derroche de fantasmagorias es lo contrario. Los
intérpretes están a la altura del filme. David Rocha, en la figura
de Paul, revela un cierto brío, pero le faltan otras cualidades. La
joven y atractiva Inma de Santi se limita a cumplir con cierta
discreción. Mucho mejor está en su repelente papel la experta y
sugestiva Helga Liné, y con su dinamismo habitual Elisenda Ribas. La
película ha sido rodada en lugares de Barcelona y otras zonas
próximas, como el Parque Güell, el de la Ciudadela, Castelldefels y
Sitges. La música de Santisteban subraya con acierto muchos momentos
de la proyección, y la fotografía es siempre excelente.—A.
MARTÍNEZ TOMAS
Thanks for your comment, Paco Granados
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