Día
de estreno (16-2-1959) Día critica (17-2-1959)
Lo
que más gratamente nos ha sorprendido en este film, uno de los más
brillantes que ha producido España en los últimos años, es la
armonía y la gracia con que se asocian y complementan todos sus
elementos. A la sugestiva y seductora trama —extraída, como es
sabido, da la comedia de Juan Ignacio Luca de Tena, de igual título—
ha correspondido una dirección inteligente y rica de recursos, unos
intérpretes que encajan a maravilla en sus papeles y un equipo
técnico excepcionalmente dotado de medios de expresión. A la
excelencia de estos elementos era natural que correspondiese la
excelencia de producto. «¿Dónde vas, Alfonso Xll?» es un film del
que se puedo, decir que ha sido logrado en todos sus aspectos. En
líneas ¿generales? la cinta sigue la traza, de la pieza teatral que
es un autentico álbum de estampas, animado por un romancillo poético
y gentil, que recoge el palpitar de España en uno de los momentos de
su historia más densamente cargados de emoción. Aparte la linea y
la estructura, la película conserva la totalidad de los personajes
que animan la comedia, y la casi totalidad de los diálogos,
celebrados y aplaudidos en su brillante paso por la escena. En tales
condiciones, se comprende que no debió ser tarea demasiado difícil
hacer de una trama tan nutrida de sustancioso contenido un excelente
film. Ha bastado que el cine prestara al emotivo romance de amor de
Alfonso XII, sus vastas posibilidades, técnicas y plásticas para
lograr el intento bellamente. Con la habilidad que tiene acreditada
en tantos otros films, como «La Violetera», por ejemplo, Luis César
Amadori ha sabido aprovechar al máximo los atractivos que le
ofrecían el argumento y el ambiente. La España del siglo XIX, con
todo lo que había en ella de exaltación apasionada y de hechizo
poético, revive palpitante y real en la pantalla, entre evocaciones
entrañables. Vemos desfilar a Isabel II, la reina castiza, a
Cánovas, al marqués de Alcañices, a Juan Ignacio Escobar, al duque
de Montpensier, a la infanta Luisa Fernanda... Figuras todas ellas de
un ayer agitado y trémulo, pero impregnado de un suave hechizo y una
pasión romántica que les redime dé sus limitaciones y de sus
errores, si es que los tuvieron. Conjugando la fantasía y la
realidad, lo biográfico y lo poético, el director del film hace
aflorar de este mundo pretérito la gracia pura y ardiente del idilio
del rey, en torno al cual se centra la película; un idilio de dos
almas jóvenes a las que aureolaba la realeza, pero a las que puso su
contrapunto el infortunio. En su aspecto técnico y artístico,
«¿Dónde vas, Alfonso XII?» es, lo repetimos, un film muy bien
logrado. Los aciertos fotográficos son extraordinarios. Hay
momentos, como la entrada del rey en Madrid, de vuelta del destierro,
de suma fuerza plástica y de una espectacularidad excepcionales.
Como son también extraordinarias las secuencias que tienen por fondo
de su acción La Granja y Aranjuez, y aquellas otras rodadas en
interiores suntuosos y brillantes, densamente evocadores, como el
Palacio de Oriente. La interpretación que han dado a sus papeles
respectivos Vicente Parra y Paquita Rico han estado a la altura de
las excelencias de la cinta. Paquita Rico está verdaderamente
magnífica en la dulce y cándida figura de doña Mercedes de
Orleáns, la reina casi niña, muerta en pleno idilio, a la que
España amó tan tiernamente. La joven actriz se produce con una
flexibilidad de recursos sorprendente. Vicente Parra fue a su vez, un
Alfonso XII de desbordante simpatía. El personaje posee, sin duda,
un atrayente encanto, pero Vicente Parra lo ha enriquecido con su
fina prestancia y su aire adolescente, su espontánea naturalidad y
el vigor de su arte, cada vez más cristalizado y depurado. En el
nutrido reparto se destacan también con brillantez Mercedes Vecino,
en el papel de Isabel II, Félix Dafauce, en el de «Cánovas», y
Tomás Blanco, en el de «marqués de Alcañices». Anotemos
finalmente que el Eastmancolor es excelente, y que Guillermo Cases ha
compuesto varias canciones bellamente expresivas. Al estreno de la
película, que tuvo efecto anoche, asistieron los principales
intérpretes de la misma Vicente Parra, Paquita Rico, Mercedes Vecino
y Lucía Prado, a los cuales la numerosa concurrencia que llenaba la
sala recibió una gran ovación cuando comparecieron en el escenario.
El popular e inteligente locutor Federico Gallo sometió a dichas
figuras cinematográficas a un divertido y simpático interrogatorio
sobre las peculiaridades de su carrera artística, así como sobre la
película que acababa de ser proyectada. El público siguió este
interrogatorio con interés vivísimo y aplaudió al final
calurosamente a los populares artistas y a su interrogador. — A.
MARTÍNEZ TOMAS.
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