domingo, 23 de agosto de 2015

La muerte tenía un precio (1966)

 

Día de estreno (10-10-66) Día critica (12-10-1966)

Un gran film, un excelente film, realizado en España casi totalmente y que puede ser comparado, en su género, a los mejores realizados por Hollywood. «La muerte tenía un precio» es, sencillamente, un «western». Pero un «western» concebido con una grandeza dramática impresionante, una precisión de detalles que sorprende y una ambientación que responde a la sobrecogedora fuerza emocional de su argumento. No es la primera vez que los desnudos y ásperos panoramas de la provincia de Almería nos maravillan por su sensacional fotogenia. El argumento es también de una curiosa singularidad. El guionista ha encontrado un tema realmente nuevo. Los principales personajes de la historia son dos «cazadores de recompensas». Matan para limpiar al Oeste de las alimañas humanas, más peligrosas que las fieras. Allí donde se anuncia una fuerte prima por la captura o la «eliminación» de un forajido, allá están ellos. La época en que la acción transcurre —algunos años después de la guerra de Secesión— el Oeste estaba infestado de asesinos y no imperaba más ley que la violencia. Había que imponer la paz con las pistolas. Consecuencia de esta situación era que en la lucha sin cuartel contra los bandidos había que emplear sistemas sangrientos y crueles, al nivel de las brutalidades que había que eliminar o corregir. Era casi una bárbara ley del talión, pero impuesta por el imperativo de una tremenda y dolorosa realidad. Los dos principales actores de la historia son personajes de una singular psicología. Tampoco ellos reparan mucho en la licitud de los medios que emplean y, en ocasiones, son tan salvajes como aquellos a quienes persiguen. El film ha sido dirigido por Sergio Leone, cineasta italiano que ya ha realizado con notable éxito, varias incursiones en el género «Oeste», entre las cuales aquel notable film, «Por un puñado de dólares», de tan recio impacto sobre todos los públicos. En lo posible, ha procurado realizar esta película sin excesivas concesiones al tópico, pero también sin buscarle a la problemática «westerniana» un desemboque nuevo. No cabe duda de que ha impreso una cierta singularidad al contorno de algunos personajes, especialmente al del «coronel Mortimer», el más importante de los dos «cazadores de recompensas», y el único que actúa no sólo por dinero sino por un explicable afán vindicativo. Este personaje es el que tiene mayores riesgos de originalidad. La planificación de «La muerte tenía un preció» ha sido realizada de mano maestra. Una vez más Sergio Leone ha demostrado que tiene un vigoroso sentido de la belleza plástica y de la emoción dramática Sin embargo, a nuestro juicio, harto falible, la película peca en varias ocasiones por exceso. En la terrible catarata de brutalidades a la que asistimos, hay algunas terribles violencias que nos parecen gratuitas. Confesamos que nuestra sensibilidad termina por sentirse un tanto en estado de desazón. Pero las cosas tal vez eran así en el Oeste que Sergio Leone nos presenta y que responde con absoluta fidelidad al que se nos ha hecho casi familiar a . fuerza de ver películas producidas por Hollywood. La afirmación de un querido colega de que esta película el mejor «western» producido hasta ahora en Europa y uno de los mejores de todos los tiempos, nos parece exacta por lo que se refiere a la primera parte y no exagera mucho en lo relativo a la segunda. Realmente es una película que tiene grandeza y que ha sido realizada con una vigorosa fuerza de expresión. Salvo dos pequeñas escenas rodadas en Roma, toda la película ha sido filmada en el sudeste español, especialmente en los ya aludidos panoramas de la provincia de Almería. Esta aportación del paisaje, la de una parte del capital, y la totalidad de los «extras» y la magnifica fotografía de Alfredo Fraile constituyen. la aportación española a esta coproducción en la que han intervenido también italianos y alemanes. Sin embargo las dos principales figuras del reparto, Lee Van Cleef y Clint Eastwood, creemos que son norteamericanos. — A. MARTINEZ TOMAS



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