LA VANGUARDIA (5-9-1953)
A Juan Antonio Bardem y a Luis Garcia Berlanga se les conoce ya como sólo ocurre con los personales consagrados, con el «slogan» de los autores de «Bienvenido mister Marshall». Pero es preciso no olvidar que también son los autores de «Esa pareja feliz», película, pues se nos antoja no más importante que aquélla, pero sí mucho más sorprendente por la sencilla razón de que fue su primera obra, la , qué, realizaron apenas hubieron traspuesto el umbral del Instituto dé Investigaciones y Experiencias Cinematográficas con el título de directores nuevecitos en el bolsillo. El fenómeno, desde luego, no tiene precedentes en nuestro cine, porque fenómeno es que el primer paso de unos realizadores venga señalado con un éxito auténtico e indiscutible en él que se apuntan todas las orientaciones que la producción nacional requiere para orillar los obstáculos que ella misma ha ido poniendo en su camino en un delirio improvisador, en un empeño de volver la espalda a las, evidencias y en una floración de frustradas vocaciones espontáneas que la han llevado, a callejones sin salida, excepto en muy contados casos. Barden, y Berlanga representan pues un ímpetu nuevo, una visión distinta de las cosas, un fresco aire juvenil y un sentido muy claro de la responsabilidad y, lo que es todavía más admirable, una auténtica capacidad de creación, no sólo cinematográfica, sino también literaria, en la mejor linea dé los grandes maestros del cine. Todo ello queda sintetizado no como anticipación, sino corno realidad en «Esa pareja feliz», película cuya jugosa gracia es producto de unos ingenios muy despiertos y sutiles que han sabido, sostener su inspiración a la regla y la norma el estudio y el cálculo. Es decir, estamos seguros que cuando comenzó el rodaje de la cinta todo había sido ya minuciosamente previsto en la mesa de trabajo, en pluma y papel, que es como se hacen o se deben hacer las películas. Por emotiva «Esa pareja feliz» es un delicioso y chispeante fluir de situaciones cargadas de simpatía, de humor, dé fina ironía, de mil apuntes; de sencilla y tibia humanidad que obran el prodigio de trasmutar la más vulgar realidad cotidiana en un mundo aparte hecho de humilde y trémula poesía. En su estilo, en su montaje, en la forma, el carácter de algunas soluciones en la que juega la fantasía con enorme debilidad, se deducen antecedentes concretos de inspiración, sobre todo en algunas cosas de Clair, pero la talla del film posee una personalidad poderosa e intransferible, tanto en la ambientación como en la forma y el contenido literario, de rigurosa originalidad y de expresión visual sencilla y exacta, atenta a descubrir y señalar cuantos detalles y matices hacen de «Esa pareja feliz» una dé las comedías cinematográficas más certeras del cine español, tan poco dado a esté género, quizás por las muchas dificultades que entraña. Para esta afortunada aventura, a la que, en el peor de los casos, salo se le pueden poner reparos subjetivos y de muy relativo valor, Barden y Berlanga han contado con la inestimable colaboración de un excelente grupo de comediantes perfectamente dirigidos, entre los que sobresalen desde el primero al último plano, la. pareja protagonista, ese humilde matrimonio enamorado que tan deliciosamente interpretan Elvira Quintilla y Fernando Fernán-Gómez. Ella con una naturalidad, una simpatía y una expresividad esplendidas, que sólo, pueden comparase con la gracia jovial, entré pueril y zumbona, de su oponente. Ambos constituyen, en verdad, la pareja más feliz que, cinematográficamente hablando podría imaginarse.—H SÁENZ GUERRERO.
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