sábado, 6 de agosto de 2011

CARMEN LA DE RONDA (1959)



LA VANGUARDIA (29-9-1959) 
Hemos asistido a la presentación de una película o al triunfo estallante, plástico y gráfico, de una bella mujer, que es al propio tiempo una excelente actriz? Cinematográficamente, «Carmen la da Ronda) sería muy poca cosa sino fuese también lo segundo, es; decir, la espléndida eclosión de una feminidad, de una personalidad profundamente sensual y subyugante. Todo, en la película ha sido preparado para esto: para que Sara Montiel seduzca con su hechizo, con su atracción cálida y con su «sexy» ardiente. En «Carmen la de Ronda» el setenta por ciento de la cinta se reduce a la tarea de dosificar y administrar ese intensó efluvio femenino, del que se tuyo una muestra resplandeciente en «La violetera». Ante la presencia en la pantalla de la bella actriz, ante esa voz suya, caliente y un poco gutural, pastosa y turbadora como un mosto añejo, todo lo demás de la película empalidece o se evapora: paisaje, asunto, tipos... Es, con algunas variantes, lo que sucede también con Marilyn Monroe o Brigitte Bardot. Sara Montiel se la siente palpitar en la pantalla casi físicamente. Su trasplantación al celuloide es tan convincente que basta sólo ella para que el espectador se dé por bien pagado. Suerte que sea así porque la película, en otros aspectos, no va más allá de las cosas corrientes. Por razones qua no es cosa de señalar ahora ni aquí; esta visión nueva de la «Carmen» clásica, la «Carmen» que vio y describió Pospero Marimée, ha sido limitada en sus excesos pasionales y en su densidad trágica, lo que hace que argumentalmente el film no tenga la hondura ni el vigor de aquélla. Pero en ciertos modos, es una película magnífica, cautivante, que a falta de las prístinas calidades nos ofrece otras nuevas. La diferencia entra una y otra arranca del propio marco social en que una y otra han sido situadas. La «Carmen» de Marimée, criatura elemental, de una animalidad joven y explosiva, vivía entre contrabandistas. La «Carmen» que ha imaginado Alfonso Sastre, autor de este «replanteamiento» de la vieja historia, vive entre guerrilleros de la Independencia, en la ciudad de Ronda, Y si bien había mucho más «estilo rondeño» en la primera, esta nueva «Carmen» no deja de tener también su fuerza, su gracia y su hechizo no deja de tener también su fuerza, su gracia y su hechizo. Hace algo más do veinte años, Florián Rey produjo en los estudios de la UFA, en Berlín, otra versión de, la volcánica fémina. Se titulaba «Carmen, la de Triana», y fue protagonizada por Imperio Argentina. Película excelente, que alcanzó muy justamente un éxito notable, y que sirvió para que se popularizase una admirable serie da canciones andaluzas, de gratísimo encanto. Algunas de aquellas canciones, más otras de la misma época, son interpretadas en «Carmen la de Ronda» por Sara Montiel. Su labor en este aspecto es tan brillante como en los demás. Si en Imperio Argentina había más estilo y más voz, en la interpretación de Sara Montiel hay más magnetismo sensual, más fluido, felino y femenino. La trama de Alfonso Sastre y el guión de Arozamena y de Mas-Guindal estos últimos argumentistas también de «El último cuplé» y de «Miss Cuplé» limita en realidad a dar pretexto a una acción que tiene por principales objetivos los efectos plásticos y estéticos, efectos que han sido también preocupaciones esenciales del realizador, señor Demicheli. La ocasión de que Sara Montiel cante o luzca su belleza, la visión da un paisaje o de una panorámica, han ido cuidados con notoria preferencia a la sustancia dramática o puramente narrativa. Lo que se ha procurado a toda costa han sido «encuadres» deslumbrantes, visiones sensuales, de un plastecismo cálido, y un alegre y sugestivo engarce de canciones. Con Sara Montiel, a cuya belleza el Eastmancolor presta prestancia y brillo excepcionales, participan en «Carmen la de Ronda» Jorge Mistral, que se comporta con suma discreción, y el actor francés Maurice Ronet, en quien no vemos nada extraordinario. Germán Cobos desempeña airosamente un papel secundario, así como María Angeles Hortelano, expresiva y guapa. Sara Montiel asistió anoche a la presentación de su película en el Teatro-Cine Tívoli, siendo acogida por los espectadores con grandes y calurosas ovaciones. El locutor da Radio Nacional Federico Gallo la sometió a un chispeante inteligente interrogatorio, al que Sara Montiel contestó con desenvoltura y gentileza. —A. MARTÍNEZ TOMAS. 






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