LA VANGUARDIA (11-11-1958)
Henos aquí ante una nueva muestra, mejor intencionada que brillante, del realismo español, que podía haber sido una buena película y que se ha quedado a mitad de camino. Con un poco más de agilidad, pero, sobre todo con una cierta dosis de poesía, «El pisito» podría pasar por una película de Zampa, de De Sica o de Zabatini. El argumento tiene fuerza dramática y ahonda ásperamente en esa gran tragedia de tos tiempos presentes, que es la falta de un piso, de un techo en el que crear un hogar. Los personajes tienen asimismo una contextura dramática de fuerte consistencia, y la cinta arranca con evidente brío. Las primeras secuencias, aun recordándonos demasiado otros films italianos, son prometedoras y abren ancha brecha en la atención del espectador. Luego, la promesa no llega a convertirse en realidad más que muy vagamente. La acción se hace lenta, las secuencias se suceden en un tono demasiado igual y los directores no llegan a imprimir al film el ritmo trémulo, a la vez patético y dramático, que es el mejor secreto de los neorrealistas italianos. Aparté estos reparos, «El pisito» resulta una película de indudable emoción, en la que incluso se aspira a hacer su poco de humor negro, y que apunta algunos atisbos de expresión muy vigorosos. La trama de «El pisito» nos cuenta una pequeña pero conmovedora historia extraída de la vida real. Un pobre diablo, chupatintas misérrimo, se casa con su vieja patrona, una ALCAZA señora de más de ochenta años, para adquirir el derecho a sucederle como arrendatario del pisito que tiene ésta alquilado. Su propia novia, tan pobre diablo como él, con la cual tiene doce años de relaciones, le aconseja este extraño pero útil arbitrismo. Y una ves realizada la boda, todo se reduce a esperar que la pobre señora se vaya al otro mundo. Ya es de presumir que esta pequeña anécdota da ocasión a un relato que permite un variado desfile de personajes, algunos curiosos y otros divertidos, y que abunda en escenas de ese humor tristón que hemos citado antes. En la interpretación se hacen notar Mary Carrillo que resulta en el celuloide tan excelente actriz como en la escena, y José Luis López Vázquez, que compone un personaje bastante convincente. — A. M. T .
Thanks for your comment, Paco Granados
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