LA VANGUARDIA (30-10-1945)
Hartas veces hemos dicho que el cine español, como lo han hecho los cines mejores organizados de los demás países debe buscar en las características nacionales los elementos que indudablemente han de dar a sus películas acento y valor universales. Esta afirmación la hemos visto cumplida en varias películas españolas que han sido las mejores producciones que han salido de nuestros estudios al orillar de un modo completo el peligró del tipismo que, equivocadamente, se creyó que constituía la mejor esencia de nuestro ser nacional. Esta última cinta de Edgar Neville, por lo pronto, nos resulta totalmente española y por ello una pelicula, digna de emparejarse, desde todos los puntos de vista con las mejores realizaciones extranjeras en el género de la comedia. Porque es española la ingeniosa trama y de aliento español es también el ambiente y los tipos; y la gracia que de todo el conjunto emana es la tónica que la eleva a valores universales. Sobre todas las demás virtudes de «La vida es un hilo», resalta la de su originalidad que no necesita para ser ni de lo artificioso ni de lo descoyuntado. El relato, al partir de la narración de la que pudo ser, al hacer un alto en el camino y mirar hacía lo que irrevocablemente se realizó en nuestra existencia; se eleva en vuelos de encantadora fantasía —dentro del cauce más normal y sencillo, humano, lógico — y es de ese acierto de narrar con igual fluidez lo que lo que pudo haber sido lo que da a «La vida en un hilo», el limpio humor que la caracteriza. Los méritos del argumento han trascendido al guión, ágil, correctísimo, y se han plasmado en la gracia de los diálogos y en el curso enterizo de la cinta, sin fisuras ni baches. Pero, además, hemos de señalar la perfecta y acoplada interpretación que compone una de las facetas más conseguidas de la cinta. En ella Conchita Montes resuelve su papel con una extraordinaria suavidad en matices. Le da la réplica Rafael Durán enriqueciendo su tipo de natural humanidad completando el trío protagonista Guillermo Marín, Heno de madurez y seguridad. — H. SÁENZ GUERRERO.
Thanks for your comment, Paco Granados
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