Día
de estreno (30-6-1961) Día critica (2-7-1961)
En
ocasión del estreno de su primera película, ya dijimos que la
pequeña actriz Marisol es un sol de criatura y un verdadero prodigio
de «niña prodigio». Esta segunda cinta que ha protagonizado
confirma plenamente nuestro juicio de entonces. Marisol es, un caso
auténticamente excepcional entre los actores precoces que hemos
visto actuar en el cine. El film es sólo ella. La pequeña actriz no
sólo llena de gracia y de luz la pantalla, sino que cuando ella no
esta en primera fila todo parece desfallecer y ensombrecerse. Y eso
que los argumentos que hasta ahora se han empleado en sus películas
no pueden ser más supinamente insustanciales. Pero la gracia de esta
sin par criatura arrolla este obstáculo, y vence plenamente. Marisol
no es sólo sorprendentemente inteligente y expresiva, sino que
posee, como nadie hasta ahora a sus años, el sentido del canto
popular español, sobre todo del canto andaluz, que interpreta con un
brío, una vibración y un garbo raramente alcanzado por artistas
adultas de gran fama. Con tan singular y deliciosa intérprete
resulta explicable que el argumentista; el guionista y el director
sólo hayan buscado ofrecerle ocasión para mostrar su excepcional
talento y su innato sentido de la creación artística. Lo que
resulta, en cambio, poco o nada explicable, es que ese argumento
pretexto sea tan pueril, tan sentimentaloide, tan de bajos vuelos. El
guión literario se debe a un hombre tan experto en las lides
teatrales como Alfonso Paso, y la realización obra de Luis Lucia,
otro maestro, que tiene bien probado su seguro dominio del ofició.
Los dos han buscado el camino de la facilidad y no han aspirado a
otra cosa que a hacer un film para los grandes públicos ingenuos,
sin la más mínima exigencia artística. Error grave, sin duda,
porque con Marisol se pudo hacer un film de más hondura y más
grandeza, humanas, dado el talento y la clara intuición de la
pequeña y enorme actriz. En lugar de un film importante, uno y otro
han preferido ofrecernos un film popular, para grandes y chicos,
para listos y tontos, con toda suerte de latiguillos sentimentales y
con recursos cómicos de poca calidad. Un film, en suma, «para
todos», destinado a alcanzar un éxito de público, pero que produce
en quienes aman el cine un sentimiento de pesar por lo que pudo
haberse hecho y no se hizo. Aparte de, Marisol, que canta, baila,
recita e interpreta con ese garbo y esa gracia impar que Dios le ha
dado, se destaca en Ha llegado un ángel, la labor de Carlos
Larrañaga, en el papel más seguro e igual que le hemos visto hacer,
y la extraordinaria Isabel Garcés, que ésta resultando ser una de
las mejores actrices genéricas de nuestro cine, Isabel Garcés está
desbordante de gracia, de intención y naturalidad, en el papel de
una doméstica gallega. La labor de Luis Lucia como director es
correcta, pero poco ambiciosa. Ha realizado, en suma, con harta
discreción, lo que se había propuesto. — A. M. T.
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